Los Rolling Stones pusieron Málaga en el mapa del rock mundial
16 de julio de 1998 · Málaga
Era el 16 de julio de 1998 y Málaga estaba a punto de vivir el acontecimiento musical más importante de su historia. Los Rolling Stones, en plena gira mundial Bridges to Babylon Tour, eligieron la explanada de San Andrés del Puerto —junto al mar— para inaugurar su periplo español. Cerca de 55.000 personas llenaron aquel espacio único, convirtiendo la noche en un hito irrepetible para la ciudad.
El montaje fue digno de los dioses. El arquitecto Mark Fisher diseñó un escenario monumental que evocaba la escena de un gran teatro clásico, coronado por una inmensa pantalla circular. Los preparativos se prolongaron varios días, y la explanada del Puerto se transformó en uno de los grandes recintos de conciertos del mundo por unas horas.
La actuación arrancó cuando Keith Richards atacó el riff inconfundible de (I Can't Get No) Satisfaction, desatando el delirio del público. Sonaron todos los grandes himnos: Sympathy for the Devil, Honky Tonk Women, Start Me Up, Jumpin' Jack Flash, It's Only Rock 'n' Roll, Paint it Black, Gimme Shelter… y el cierre llegó con Brown Sugar. Más de dos horas de concierto, más de veinte canciones. Antes de los Stones, la banda irlandesa Hothouse Flowers ejerció de telonera con solvencia.
Uno de los momentos más recordados fue cuando se desplegó una pasarela frontal para un formato íntimo, rodeados de público por todas partes. Al final, una explosión, lluvia de confeti dorado y fuegos artificiales, y una pantalla gigante que hizo zoom sobre un mapa del mundo hasta detenerse en Málaga. Según el balance del Patronato de Turismo de la Costa del Sol, el concierto generó un impacto económico de 7.000 millones de pesetas.
Fuera del escenario, Jagger se hospedó en el Hotel Marbella Club y fue visto en Mijas, donde se sentó a comer en el restaurante El Padrastro. Keith Richards y el resto de los músicos permanecieron en el Hotel Byblos.
Fuente: Diario Sur / La Opinión de Málaga →
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